domingo, 28 de septiembre de 2008

EL RESENTIMIENTO





Se ha comprobado que el resentimiento no es saludable, pero que casi todos lo hemos experimentado alguna vez en nuestras vidas.

Hay un ejercicio que me resultó iluminador, con eso de que manejo la idea de la no violencia y de la paz dentro y fuera, pues que casi me creí que lo resolvería bien, pero me sorprendió.

Imaginemos que estamos sentadas, solitas, a la orilla de un lago, que tal en Panajachel. Viene el ferry que da la vuelta por todos los pueblitos de la orilla. Llega finalmente al muelle frente a donde estamos sentadas y al ver hacia la baranda del barquito, nos percatamos que algunas caras nos son familiares. Empiezan a bajar los pasajeros y conforme distinguimos sus rostros, nos damos cuenta que a todos ellos les guardamos un tipo de resentimiento.

Ya terminada la imagen en nuestra cabeza, hagamos una lista de los nombres de aquellos que desembarcaron de nuestro barco del resentimiento.

No hay que temer si la lista se torna mucho más larga de lo pensado, a mí me pasó que de unos 4 se creció a más. Hasta puede ser que se le acabe a una el papel y aún estén bajando personas del barco…¿o no?

¿QUE ES UN RESENTIMIENTO?

Puede parecer como un manojo de enojo y recuerdos. Para desarrollar enojo, se debe empezar con tener ciertas expectativas sobre alguien. Cuando esa persona no llena esas expectativas, aparece el sentimiento de enojo. Finalmente se toma la decisión de retener el enojo, no comunicarlo, y el resultado es el resentimiento.

Un estudioso al respecto es el psicólogo Albert Ellis, quien ha escrito bastante sobre el impacto negativo de ciertas expectativas en la forma de “debería y tendría”. Ha desarrollado una ayuda para orientar a personas a desarrollar expectativas más reales de tal forma que no se coloquen en posiciones que conlleven enojo y resentimiento.

Un ejemplo es donde si se puede revisar el tren de ideas de: “mi familiar, amistad o pareja debería ser más atenta a mis necesidades”, por “sería bonito que ellos fueran más atentos a mi bienestar, pero mi bienestar no depende de ellos”.

Se ha investigado y concluido que el enojo reprimido y no expresado, presenta un impacto negativo en una gran variedad de condiciones de salud. Hasta se ha documentado como un factor importante en ciertas formas de disfunción sexual. Además, su identificación y solución influye en forma clave para los pacientes con cáncer.

De hecho pudimos haber sentido alguna reacción o respuesta psicológica a algunas de las personas que bajaron de muestro barquito del resentimiento. Este tipo de estímulo emocional, en especial si es crónico, amenaza nuestra salud.


POR QUÉ RESENTIMOS

Si sabemos que el resentimiento no es bueno para nuestra salud, entonces por qué lo dejamos que se manifieste en primer lugar. A algunas de nosotras no nos gusta la confrontación. Otras evitamos el enojo. Algunas veces nos auto convencemos que podemos “pensar” resguardarnos en nuestra mente y así alejarnos del resentimiento. En otras ocasiones podemos estar simplemente atemorizadas de traerlo a colación.

Entonces y con pocas excepciones, tendemos a crear un equipamiento de resentimiento. Podemos hasta convencernos que nuestros resentimientos son buenos para nosotras. Nos mantienen a distancia de alguien que pudo habernos lastimado, por lo que nos aferramos a éste sentimiento. Pero el aferramiento y así mantenerse a flote, puede ser más secundario a la confusión de lo que podría pasar si lo dejamos. Pensamos que si abandonamos nuestro resentimiento, seremos vulnerables otra vez. Lo cual, no tiene por qué ser cierto.

Finalmente la solución al resentimiento es una receta tan antigua como la civilización humana, pero poco aplicada: PERDONAR. Y como dice un igual de viejo adagio: “resentir es humano, perdonar es divino”. Aunque como yo lo creo, somos todos potencialmente, divinos humanos.

PARA VARIAR, HABLEMOS DE SEXO, PERO DE OTRO MODO




Ok, por algo es este un lugar lésbico, para que se lea aunque de vez en cuando algo del tema más solicitado, el sexo.
Pero para poner o decir lo que está escrito y dicho por la mayoría, mejor ni lo intento.
Quiero enfocarlo desde una perspectiva más humana, más real y en todo caso que me deje más, a mi persona y a mi relación.

Pues tengo una duda, y en base a ella empecé a escribir esto que viene.

¿El sexo, es espontáneo o aprendido?

Hay muchas preguntas y algunas se responden, mientras que otras no.
En mi divagación mental, considero que se nace con un potencial sexual, es innegable. Pero es por ello innato el saber hacer sexo o lo hemos de aprender, mejorar y si se puede hasta perfeccionar…veamos.

Nacer con un potencial y saber hacerlo son dos cosas diferentes.
La primera puede quedar dormida y olvidada, la segunda debe ser aprendida.

Por ejemplo: escribir. Todos los humanos tenemos la capacidad de lograr hacerlo, algunos permanecen analfabetos, otros tras algún tipo de estudio, logran escribir. Pero aún los que saben escribir, pueden hacerlo con bella caligrafía o mamarrachos indescifrables, poemas y prosa que alimentan el alma o tonteras que no sirven para nada.

Entonces se cae en la premisa de que no es suficiente saber hacer algo, está adjunta la parte del perfeccionamiento, de tal forma que una simple actividad se transforme en una obra de arte. No es lo mismo leer las noticias en un diario que disfrutar unas páginas de tu libro favorito.

Entonces volviendo al sexo, se tiene el instinto y el potencial, pero:
¿Que tan bien se hace?
¿Cuáles son los resultados para la persona que lo da y para la que lo recibe?
¿Se tiene siempre satisfacción y es la misma definición para ambas partes?
¿Qué se necesita para hacer algo un poco mejor que solamente bien?
¿Nos conformamos con lo que sale de “nuestro instinto” o nos esforzamos por ser amantes de más alta calidad?
¿Buscamos imitar o somos capaces de improvisar e innovar?
¿Qué nos estimula, impulsa, motiva a transformar un simple acostón en un momento inolvidable?
¿De qué tanto nos sirve la teoría si no se ve reflejada en la práctica?
¿Y qué tanto de esa “teoría” es aplicable a la práctica en la vida real?
¿Es el tener sexo una finalidad a corto plazo, como satisfacer una necesitad o una calentura, o es más como una experiencia que en sí nos permite alcanzar un nivel más alto y así irnos superando?
¿Qué tanto nos interesa el ser artistas o expertas en el amor y el sexo?
¿Qué tanto nos dedicamos a aprender más?
¿Qué tan dispuesta se está en dejar un instinto por un conocimiento de hecho y causa?
¿Qué tanto nos dejamos influenciar y por ende, frustrar al compararnos con lo que se dice, se escribe y se transmite por los medios de comunicación?
¿Qué tanto nos hemos congelado o inhibido en nuestra sexualidad por eventos previos poco agradables, pero que ya son pasado?
¿Qué tanto nos proponemos el discutir este tema del sexo con nuestras parejas en vez de asumir que lo sabemos todo y no se amerita de más?
¿No se debería acaso hablar sobre algo tan natural y humano como el sexo, entre las partes involucradas?
¿No será que el acto sexual es más que besos, abrazos, frotadas, penetradas, gemidos, y tiene una conexión con el ambiente, la situación, los estados de ánimo, nivel de hormonas, manejo de estrés, la confianza, y la autoestima personal?
¿Qué tanto evitamos expresar nuestras opiniones por evitar confrontaciones?
¿Qué tanto deseamos comprometernos para ser parte de la solución y no de la ruptura?
¿Qué se prefiere de una amante, que sea honesta o que finja?
¿Qué tan grande tenemos nuestros egos, como para no aceptar críticas que podrían mejorar una relación sexual?
¿Es el sexo una forma de escapar o es una forma de consolidar?

Estas y un montón de preguntas más me han dado vueltas por la cabeza, algunas como puse al inicio, con respuestas y otras no. Muchas de estas preguntas han venido de amigas cercanas, otras de conocidas y otras de completas extrañas. Tanto lesbianas como gays, como bisexuales como heterosexuales, como solteras o separadas, todas tenemos dudas, todas queremos respuestas…pero ¿cuantas las buscamos?

Hay tanta información de todo tipo con el fin de aumentar, mejorar, innovar, explotar el sexo entre dos personas, con el fin último de lograr el máximo placer físico y emocional posible. Pero tras leer y cuestionar, esta información en muchos casos está tan lejos de la realidad y tan tergiversada, que casi y no es posible aplicarla. Los ejemplos van desde la porno cruda hasta el romanticismo cursi. Pero a veces olvidamos que son historias, son películas y queremos que simplemente se vuelvan reales.

El sexo no sigue parámetros establecidos, que si hay ganas con eso basta, o que si hago esto o lo otro va a funcionar. No es para nada una receta de cocina. Es más una aventura llena de sorpresas, algunas buenas y otras no tanto.

La imaginación es un ingrediente de alto valor y efectividad en el acto sexual. Puede abrir puertas y ventanas que no habíamos notado antes, invitando a salir de la cotidianidad.

No todo acto sexual implica orgasmo, ni pasión desbordada. El deseo en cada persona tiene diferentes medidas, las aspiraciones y expectativas pueden variar, y para saber más de ello se ha de hablar y platicar.
Tampoco el tener sexo debería de significar un acto imposible, donde hay más factores en contra que a favor, donde la planificación quita el deseo o apaga la pasión. Es cierto que la espontaneidad es deseable, pero a veces es mejor ir a lo seguro y evitar por asumir, una frustración.

A veces comparo el sexo con el hambre, comer es una necesidad, a veces la comida sólo se traga en la prisa, las múltiples ocupaciones, el cansancio o hasta el aburrimiento; pero un manjar se degusta, se mastica con toda intención, se prolonga lo más posible y se obtiene una gran satisfacción. Es una realidad que en varias oportunidades tendremos que tan sólo tragar nuestros alimentos, y otras en las que nos podemos con ellos deleitar.

Hay una frase que se me antojó interesante: “La intimidad no es negociable. El comportamiento si es negociable.”

Esto es el inicio de una búsqueda personal en el mundo tan amplio y a veces tan confuso de mi sexualidad. Y es que quiero entenderme mejor para poder entender a los demás. Quiero saber más para poder dialogar y quiero dejar de temerle a hablar y opinar sobre un tema que es tan parte de la vida diaria como el dormir, comer, leer, y otras cosas más.

Me ha pasado que mejoro en partes de mi vida, me siento que me las puedo todas y luego reviso y me doy cuenta que me falta mucho en otras. Que por conveniencia puedo ignorar ciertas áreas, que soy muy buena en otras…pero a la larga me causan sensaciones de haber fallado, en esta vida que me ha dado tantas oportunidades de progresar.

No es lo mismo ser una chica lesbiana a los 17 o 25 años que ser una mujer madura de 40, la vida no se ve igual. Sabemos a veces más de lo que hubiéramos querido saber; y no sabemos tanto que nos asusta y en esta aventura, descubrimos fuerzas escondidas y equipaje que debimos haber desechado años atrás. Mas las ganas de seguir son mayores y de buscar, entender, ayudar y ultimadamente, mejorar; se vuelven los faros que guían nuestros pasos entre las irregularidades y obstáculos del sendero que es tan bien conocido como, vida.

Acerca de mí

Mi foto
Guatemala
Buscando respuestas, busco opciones, busco opiniones, busco saber y aprender.Simplemente, no cumplo con ninguna regla, espectativa, predicciòn o definiciòn.

CREO...QUE...


"La búsqueda de dios es una ocupación inútil, pues no hay nada que buscar donde nada existe. A los dioses no se les busca, se les crea..." Maximo Gorki

UNA DE TANTAS CONCLUSIONES...

"Cuando practicamos Zen, vemos que el dolor no es malo. Simplemente es dolor. Si nos pasamos la vida huyendo de momentos dolorosos, le cerramos la puerta a muchas cosas que de lo que la vida nos trae, tanto el dolor como la alegría. No podemos llorar cuando estamos tristes, ni podemos reir cuando estamos felices. Cuando evitamos el dolor y peleamos para no sentirlo, el dolor se convierte en sufrimiento.
Hay una enorme diferencia entre dolor y sufrimiento. El dolor con frecuencia no puede ser evitado, pero el sufrimiento si. Al aprender las diferencias entre ambos, muchos temores desaparecen."
Brenda Shoshanna.

"Gender, along with race, class, ethnicity, and age, is one of the most profound social status determinants in our society--
Gender is just not what I care about or even really notice in a sexual partner--I judge each person as an individual--I have categories, but gender isn´t one of them. I´m erotically attracted to intelligent people, to people with a kind of sleazy, sexy come-on, to eccentrics."
Jane Litwoman


“Nuestro temor a lo que sea que lo cause, se origina de nuestra ignorancia y se manifiesta a través de nuestras inseguridades. Reaccionamos con fobias, rechazo y ataque, según nosotros para defendernos de los fantasmas de nuestra mente...cuando estos temores son tan sólo engaños y nos volvemos sus indefensos esclavos.”


CABALASISOY

PERSONA SUPER ESPECIALES

Lecturas recomendadas

  • A Concise History of Euthanasia: Life, Death, God and Medicine by Ian Dowbiggin
  • A Forest of Kings by Friedel, Schele
  • A Short History of guatemala by Ralph Lee
  • All Women are Healers by Diane Stein
  • Bi Any other Name edited by L. Hutchins and L. Kaahumanu
  • Blood and Guts by Richard Hollingham
  • Body Work: A V.I. Warshawski Novel by Sara Paretsky
  • Brother Iron, Sister Steel: A Bodybuilder's Book by Dave Draper
  • Chronicle of the Maya Kings and Queens by Martin, Grube
  • Cure by Robin Cook
  • Dying with Confidence by Anyen Rinpoche
  • Fearless by Brenda Shoshanna ,PhD
  • Happiness is an Inside Job
  • History of Medicine by Jacalyn Duffin
  • How to be Sick by Toni Bernhard
  • Human Remains by Helen MacDonald
  • Ice Cold by Tess Gerritsen
  • If the Buddha Dated by Charlotte Kasl
  • If the Buddha Got Stuck by charlotte Kasl Ph. D.
  • In the Land of Invisible Women by Qanta A. Ahmed, MD
  • It`s Easier Than You Think by Sylvia Boorstein
  • Joe Weider's Ultimate Bodybuilding Joe Weider's Ultimate Bodybuilding by Joe Weider, Bill Reynolds
  • Kate Daniels Series by Ilona Andrews
  • Lesbian Couples by Merilee Clunis, PhD; Dorsey Green, PhD.
  • Medical Firsts by Robert E. Adler
  • Medicine Women by Elisabeth Brooke
  • Medicine Women, Curanderas and Women Doctors by Perrone, et al.
  • Mercy Thompson, Series by Patricia Briggs
  • One year to a Life of Writing by Susan M: Tiberghien
  • Pay Attention by Sylvia Boorstein
  • Pioneer Doctor by Mari Grana
  • Practicing Peace in Times of War by Pema Chodron
  • Sastun by Rosita Arvigo, et al.
  • Stiff by Mary Roach
  • That`s Funny by Sylvia Boorstein
  • The Code of Kings by Linda Schele, et al
  • The Disappearing Spoon by Sam Kean
  • The Excellent Dr. Blackwell by Julia Boyd
  • The Girl Who Played with Fire by Stieg Larsson
  • The Girl with the Dragon Tattoo by Stieg Larsson
  • The Gost Map by Steven Johnson
  • The Knive Man by Wendy Moore
  • The Middle Ages by Morris Bishop
  • The Mists of Avalon by Marion Zimmer B.
  • The Plague Tales by Ann Benson
  • The Scalpel and the Silver Bear by Alvord, Cohen
  • The Woman in the Shaman`s Body by B. Tedlock
  • Virals by Kathy Reichs
  • Western Medicine by Irvine Loundon
  • Witches, Midwives and Nurses by Ehrenreich and English
  • Woman as Healer by Jeanne Achtberg
  • Woman Who Glows in the Dark by Elena Avila, et al.
  • Women Healers by Elisabeth Brooke
  • Women Physicians and the Culture of Medicine by More et al
  • Writing Down the Bones by Natalie Goldberg
  • Zen Miracles by Brenda Shoshanna Ph. D.