lunes, 19 de octubre de 2009

¿QUÉ TANTO NOS CUIDAMOS?


Cuando se habla sobre la salud y enfermedad en el contexto lésbico, generalmente el enfoque es en las enfermedades de transmisión sexual.

Además es más común hablar de ello y hasta cierto punto más interesante porque involucra al aparato genital y el uso o desuso que se le da. Hay drama, hay chisme y entretiene.

Lo que preocupa, porque tiene más que ver con calidad y cantidad de vida en un gran porcentaje de casos sin discriminar edad, ocupación, creencias, actividad sexual, educación ni ingresos económicos, es todo aquello que no se ve ni se siente, hasta que ya se está con los efectos y consecuencias.

Estos padecimientos son tan comunes que por lo mismo, se les resta importancia. Como dice el refrán: “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Si viéramos nuestras arterias por dentro, si pudiéramos nadar en nuestra sangre que circula sin descanso por todo nuestro cuerpo. Si nos sentáramos un instante en un bronquio para ver pasar el aire que entra y sale, si pudiéramos ser testigos presenciales de cómo digerimos nuestra comida, sería muy enriquecedor y al mismo tiempo aterrador.

El cuerpo es una máquina asombrosa, increíblemente resistente y aguantadora.

O sea que para que nos enfermemos así feo, debimos haber hecho destrozos, y por largo tiempo.
No es así nomás que se eleva el azúcar en la sangre, o la presión arterial o se forma el cáncer de colon, o se tapa una coronaria, o se pudren los dientes o sale el cáncer de piel o nos acaba una encefalopatía hepática por tanto alcohol.

Entre otras muchas cosas, los procesos de enfermedades debilitantes son crónicos e inexorablemente desastrosos si no se hace algo para detenerlos, modificarlos o eliminarlos.

La edad, es la edad. Viejos, si tenemos suerte, seremos todos. Ya de por sí la vejez es la manifestación en cuerpo y mente de un proceso de desgaste que lleva lo que ha durado la vida. Es inevitable, se vea o no se vea, la oxidación por lo radicales libres y sobre todo por el mismo oxígeno, de cada célula del cuerpo, es natural y el resultado final, tarde o temprano es la muerte.

Se dice que somos lo que pensamos, lo que decimos, lo que hacemos y sin lugar a dudas lo que comemos.

Hoy en día el amor entre humanos es prácticamente nulo.

Por consiguiente, la soledad en estos millones de millones de acompañantes pero no compañeros, crean un vacío que considero es complicado de entender.

Necesitamos cariñito, pero si esperamos a que nos cuiden y quieran en donde estemos: el trabajo, la casa, la calle, el cine, etc., puede que la espera sea larga, muy larga.

Entonces se busca esa sensación a través de otros medios y de ahí el término “confort food”. Y es que…¡funciona! Cambia la producción y disponibilidad de ciertas hormonas y sustancias encargadas o relacionadas con la sensación de placer, de alegría, de confort. Se siente rico, nice, cool, el tener un chocolate derritiéndose en la boca o la sensación de satisfacción que producen las papas fritas con salsa de tomate o la hamburguesa con queso derretido o la bolsa de nachos con su crujido tan especial, sin olvidar la cervecita bien fría o el trago de licor que entibia el alma dolorida.

Se olvida, se anestesia, se crea una realidad paralela de bienestar. Y al final de cuentas, la vida es corta y hay que gozarla aunque sea entre penas y problemas. Más vale un ratito bien comido y bebido que un ratote de depresión.

Pero como toda medida sustitutiva y aplicada generalmente en desmedida, tiene sus consecuencias y no son nada buenas.
Cada instante de satisfacción y placer será cobrado y con intereses por años impregnados por dolencias, padecimientos y limitaciones en nuestra vida diaria, sin olvidar los gastos, las angustias, la tristeza de nuestra parte y de los que nos rodean.

A veces pienso que muchos, si supieran con antelación lo que significa vivir, optarían por no nacer y aquellos que supieran lo que es tener diabetes optarían por nunca probar un dulce o morder un pedazo de pastel y aquellos que supieran lo que siente aquel que fue atropellado y murió a causa de un conductor ebrio, jamás probaría una gota de licor.

Pero siempre existirá la duda y le acompaña la negación, ambas tan humanas como el humano mismo.
Las lesbianas no somos seres humanos diferentes ni mucho menos. Pero dependemos más de nosotras mismas y de la pareja, de nuestro trabajo, de nuestra salud para tener un techo bajo el cual dormir, ropa que vestir y alimento que nos aliente a seguir.

No tenemos una prole que nos vaya a cuidar en la vejez (y aquellas hétero que ni con prole tienen una vejez digna).

Más como lesbianas y no por ello perfectas, hemos de pensar unos minutos en el tipo de vida que estamos forjando en relación a nuestra salud. Sabemos que el sistema de salud gubernamental es cuasi mortal y el seguro social es peor.

El aspecto estético es lo de menos y de igual forma, no es algo que según opiniones de la mayoría, sea importante en la vida sentimental de una mujer lesbiana, de tal forma que el enfoque es esencialmente funcional, poder desempeñar nuestro trabajo y tareas diarias con éxito, sin dolor, sin miedo, sin limitaciones físicas importantes.

Tan sólo un leve cambio de actitud. Los problemas ahí van a estar y el estrés es parte natural de la existencia en esta época. No van a desaparecer después de haber degustado un delicioso pedazo de pastel de chocolate o acabado una botella de ron.

Podemos equilibrar, combinar y cuidarnos más. Una vez de vez en cuando hasta bien nos cae, en ocasiones especiales, comer rico y tomar un traguito.

Para apoyo emocional podemos buscar a las amigas, la familia, las mascotas, la lectura, hasta un poquito de ejercicio, buenas películas.

No cavemos nuestra ruina con nuestros propios dientes y boca, seamos responsables y luchemos por calidad de vida. Nadie se merece la agonía de una vida que asemeja un infierno por tanto sufrimiento y dolor físico y emocional.

Nosotras somos las únicas responsables.
Y a manera de reflexión, decimos que entre parejas la infidelidad es imperdonable...pero en relación al sexo. ¡Y qué hay de la soledad tras la ausencia de una de ellas tras un infarto masivo, hemorragia cerebral o coma duiabético!...¿que no es también una variante de traición sin precedentes?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

casi totalmente de acuerdo contigo Cris. por razones de salud soy vegetariana desde hace casi siete años, de los cuales 3 fui vegana y creémelo, comer sano es delicioso, así que comer rico en toxinas, grasas saturadas o químicos, no es la única forma de comer RICO.

ah, y gracias por la reflexión de esa responsabilidad que tenemos con nosotras mismas y nuestras parejas que tan acertadamente comparás con la traición.

lucia moran dijo...

Me pareció interesantísimo este tema que se vincula estrechamente al amor propio, esa condición básica de la existencia. No cabe duda que la fuente del equilibrio existencial es ese amor propio, el cuidado y respeto a una misma, del cual parte el amor, respeto y cuidado hacia las demás personas y la vida en general.

La salud es el resultado del equilibrio, pero además una condición naturall que como dices...solemos afanarnos en destruir. Somos nosotras quienes intoxicamos al cuerpo alimentándonos descuidadamente y vivir sedentariamente. En fermamos la psiquis... por no tener la disciplina de la meditación.
Gracias por permitir estas reflexiones.

Acerca de mí

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Guatemala
Buscando respuestas, busco opciones, busco opiniones, busco saber y aprender.Simplemente, no cumplo con ninguna regla, espectativa, predicciòn o definiciòn.

CREO...QUE...


"La búsqueda de dios es una ocupación inútil, pues no hay nada que buscar donde nada existe. A los dioses no se les busca, se les crea..." Maximo Gorki

UNA DE TANTAS CONCLUSIONES...

"Cuando practicamos Zen, vemos que el dolor no es malo. Simplemente es dolor. Si nos pasamos la vida huyendo de momentos dolorosos, le cerramos la puerta a muchas cosas que de lo que la vida nos trae, tanto el dolor como la alegría. No podemos llorar cuando estamos tristes, ni podemos reir cuando estamos felices. Cuando evitamos el dolor y peleamos para no sentirlo, el dolor se convierte en sufrimiento.
Hay una enorme diferencia entre dolor y sufrimiento. El dolor con frecuencia no puede ser evitado, pero el sufrimiento si. Al aprender las diferencias entre ambos, muchos temores desaparecen."
Brenda Shoshanna.

"Gender, along with race, class, ethnicity, and age, is one of the most profound social status determinants in our society--
Gender is just not what I care about or even really notice in a sexual partner--I judge each person as an individual--I have categories, but gender isn´t one of them. I´m erotically attracted to intelligent people, to people with a kind of sleazy, sexy come-on, to eccentrics."
Jane Litwoman


“Nuestro temor a lo que sea que lo cause, se origina de nuestra ignorancia y se manifiesta a través de nuestras inseguridades. Reaccionamos con fobias, rechazo y ataque, según nosotros para defendernos de los fantasmas de nuestra mente...cuando estos temores son tan sólo engaños y nos volvemos sus indefensos esclavos.”


CABALASISOY

PERSONA SUPER ESPECIALES

Lecturas recomendadas

  • A Concise History of Euthanasia: Life, Death, God and Medicine by Ian Dowbiggin
  • A Forest of Kings by Friedel, Schele
  • A Short History of guatemala by Ralph Lee
  • All Women are Healers by Diane Stein
  • Bi Any other Name edited by L. Hutchins and L. Kaahumanu
  • Blood and Guts by Richard Hollingham
  • Body Work: A V.I. Warshawski Novel by Sara Paretsky
  • Brother Iron, Sister Steel: A Bodybuilder's Book by Dave Draper
  • Chronicle of the Maya Kings and Queens by Martin, Grube
  • Cure by Robin Cook
  • Dying with Confidence by Anyen Rinpoche
  • Fearless by Brenda Shoshanna ,PhD
  • Happiness is an Inside Job
  • History of Medicine by Jacalyn Duffin
  • How to be Sick by Toni Bernhard
  • Human Remains by Helen MacDonald
  • Ice Cold by Tess Gerritsen
  • If the Buddha Dated by Charlotte Kasl
  • If the Buddha Got Stuck by charlotte Kasl Ph. D.
  • In the Land of Invisible Women by Qanta A. Ahmed, MD
  • It`s Easier Than You Think by Sylvia Boorstein
  • Joe Weider's Ultimate Bodybuilding Joe Weider's Ultimate Bodybuilding by Joe Weider, Bill Reynolds
  • Kate Daniels Series by Ilona Andrews
  • Lesbian Couples by Merilee Clunis, PhD; Dorsey Green, PhD.
  • Medical Firsts by Robert E. Adler
  • Medicine Women by Elisabeth Brooke
  • Medicine Women, Curanderas and Women Doctors by Perrone, et al.
  • Mercy Thompson, Series by Patricia Briggs
  • One year to a Life of Writing by Susan M: Tiberghien
  • Pay Attention by Sylvia Boorstein
  • Pioneer Doctor by Mari Grana
  • Practicing Peace in Times of War by Pema Chodron
  • Sastun by Rosita Arvigo, et al.
  • Stiff by Mary Roach
  • That`s Funny by Sylvia Boorstein
  • The Code of Kings by Linda Schele, et al
  • The Disappearing Spoon by Sam Kean
  • The Excellent Dr. Blackwell by Julia Boyd
  • The Girl Who Played with Fire by Stieg Larsson
  • The Girl with the Dragon Tattoo by Stieg Larsson
  • The Gost Map by Steven Johnson
  • The Knive Man by Wendy Moore
  • The Middle Ages by Morris Bishop
  • The Mists of Avalon by Marion Zimmer B.
  • The Plague Tales by Ann Benson
  • The Scalpel and the Silver Bear by Alvord, Cohen
  • The Woman in the Shaman`s Body by B. Tedlock
  • Virals by Kathy Reichs
  • Western Medicine by Irvine Loundon
  • Witches, Midwives and Nurses by Ehrenreich and English
  • Woman as Healer by Jeanne Achtberg
  • Woman Who Glows in the Dark by Elena Avila, et al.
  • Women Healers by Elisabeth Brooke
  • Women Physicians and the Culture of Medicine by More et al
  • Writing Down the Bones by Natalie Goldberg
  • Zen Miracles by Brenda Shoshanna Ph. D.